No es que seamos tan viejos para contar nuestra vida como si estuviéramos ya en el otoño de la misma, pero sí me siento lo suficientemente mayor como para que los recuerdos empiecen a estar idealizados por la nostalgia. Cierta nostalgia de un momento importante de nuestras vidas, y sí, ahora mismo idealizados porque probablemente cuando tenía entre 15 y 20 años hubo momentos tan malos que no se merecerían ni recordar, pero a estas alturas y con el camino recorrido se ve la película de otra forma.
Quedaron ya atrás los malos rollos y los malos momentos (y menos mal, porque sino sería para ir a un profesional) y me imagino, o por lo menos espero que al resto le pase algo similar.
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