sábado, 15 de noviembre de 2008

Al gran Alfonso

Este recuerdo va dedicado con todo el cariño a uno de mis maestros y aunque ya no exista el contacto espero que uno de mis amigos, Alfonso, para muchos Fonchín.
Corría el año 1991 en el campamento de Cuacos de Yuste, tras una de las actividades, muchos de los monitores entrábamos en la cocina para beber agua, sentarnos, recoger material de la planta de arriba o simplemente a conversar un poco como punto de reunión. Bueno pues tras una de estas actividades fuimos entrando escalonadamente. Yo fui el primero en entrar y Alfonso que allí se encontraba al pie del cañón, amablemente me ofreció un trago de almíbar fresquito que guardaba del melocotón de la comida. Yo rehusé ya que a mi por suerte o por desgracia no me agrada en demasía el dulce y menos con la boca seca y llena de polvo de la reciente actividad. Fueron entrando detrás de mi, no necesariamente en ese orden, Jesús, al que Alfonso repitió el ofrecimiento, y este tomó la lata y dió un buen trago, alojando el delicioso néctar en su interior; a continuación Julián, Rafa, María, quizás Jose, no recuerdo bien quienes ni cuantos, pero unos tras otros se fueron pasando la lata del almíbar y bebiendo. A cada trago que daban Alfonso sonreía y su sonrisa se fue convirtiendo en carcajada y yo extrañado no sabía a que se debía tal despliegue de alegría. Lo descubrimos solo al final. Uno a uno y sin mediar palabra se fueron pasando una lata de agua con SAL callados como auténticos capullos. Claro que se reía, no solo de ver como caían en su broma sino de observar como callaban y se la pasaban unos a otros como buenos compañeros. Que panda de "cabrones" con todo el cariño. Afonso un 10, de las mejores.

1 comentario:

laura dijo...

desde aquí mi mayor homejane al maestro de las bromas,,, que buenos ratos que nos hizo pasar...
laura